Por Claudia Awad, abogado
El cierre discreto de la investigación sobre Jeffrey Epstein reabrió un viejo fantasma en la política estadounidense. Lo que parecía un caso judicial aislado hoy amenaza la credibilidad del movimiento que prometió “drenar el pantano” y devolver la confianza al ciudadano común.
La muerte de Jeffrey Epstein en prisión, la desaparición de las imágenes de su celda y la falta de transparencia en los procesos judiciales han dejado una herida abierta en la política de Estados Unidos. Pero esta vez, la reacción no viene de la oposición tradicional: el movimiento MAGA, núcleo duro del trumpismo, acusa traición y exige respuestas.
De profesor anónimo a millonario de las élites
Jeffrey Epstein pasó de ser un profesor de matemáticas sin título universitario a multimillonario con acceso privilegiado a las élites globales. Su isla privada y sus fiestas secretas se convirtieron en el escenario de acusaciones de abuso sexual, tráfico de menores y posibles operaciones de chantaje a poderosos.
El primer gran escándalo ocurrió en 2008, cuando logró un acuerdo judicial que dejó fuera a más de 60 víctimas y protegió a colaboradoras. Detrás de esa decisión estuvo el entonces fiscal Alex Acosta, en un episodio que muchos consideran un símbolo de impunidad para las élites.
Muerte en la celda y dudas que persisten
Cuando Epstein fue arrestado nuevamente en 2019, la expectativa era que saliera a la luz la lista de implicados. Pero su muerte en prisión, oficializada como suicidio, dejó más preguntas que respuestas:
- Cámaras de seguridad que fallaron en el momento exacto.
- Autopsia independiente que sugirió estrangulamiento.
- Promesas de transparencia incumplidas por el gobierno.
Para amplios sectores de la opinión pública, el sistema protegió a alguien más poderoso que Epstein.
MAGA entre la decepción y la desconfianza
Durante la campaña presidencial, Donald Trump prometió revelar la verdad sobre el caso. Sin embargo, la lista nunca se hizo pública, y el silencio posterior alimentó la sensación de traición dentro de la base MAGA.
Hoy, la pregunta que recorre los círculos conservadores es directa:
¿Se protegió a Epstein para ocultar operaciones extranjeras y chantajes políticos?
El caso, lejos de cerrarse, amenaza con convertirse en un símbolo de impunidad que erosiona la narrativa fundacional de MAGA: recuperar la libertad, la justicia y los valores republicanos.