Redacción En-Off
La economía nacional parece haber encontrado algo de estabilidad, pero la sensación en la calle es distinta: los bolsillos siguen apretados y las oportunidades de empleo de calidad no aparecen al ritmo que muchos esperaban.
En junio, la actividad económica creció 3,1 % respecto al año pasado. Sobre el papel, suena bien. Pero al mirar más de cerca, se revela la fragilidad: la minería sigue estancada, el gran motor histórico de nuestra economía, mientras que el repunte proviene del comercio y los servicios, sectores que dependen del consumo interno y suelen generar empleos precarios. En otras palabras, no estamos creciendo sobre bases sólidas, sino sobre un consumo que se reactiva lentamente, pero sin transformar la estructura productiva.
La inflación es el único alivio claro. Después de haber golpeado a las familias con más de 12 % en 2022, hoy ronda el 4 %, y el Banco Central espera acercarse al 3 % durante 2026. Aun así, muchos hogares sienten que los precios “ya quedaron arriba” y que la caída en la inflación no significa que la vida sea más barata, sino que deja de encarecerse tan rápido.
El mercado laboral muestra la otra cara de la moneda: el desempleo bordea el 9 %, con mayor impacto en mujeres y jóvenes, y buena parte de los nuevos puestos son informales o temporales. Para quienes buscan trabajo estable, el escenario sigue cuesta arriba.
Desde el Estado, la situación fiscal obliga a la cautela. Chile arrastra un déficit estructural de más del 3 % del PIB, lo que deja poco espacio para impulsar la economía sin endeudarse más. Esto significa que, si el sector privado no invierte, el crecimiento se queda atrapado en el mismo círculo: bajo, frágil y desigual.
El país vive un momento económico ambiguo: los números macro parecen mejorar, pero el bienestar de la gente avanza a paso lento, y la estructura productiva sigue siendo la misma de siempre.
Para romper este techo de cristal, se necesitaría más inversión, diversificación productiva y empleo formal, tres cosas que hoy se ven lejanas. Mientras eso no ocurra, la economía chilena seguirá dando señales de vida… pero sin lograr un verdadero despegue.