El libro “El Chile de Antes: Vivencias del Chile de Salvador Allende y su Destrucción por Augusto Pinochet”, publicado en enero de 2026 por la Editorial Prometeo de Argentina, es una obra testimonial y reflexiva escrita por la médica e historiadora argentina Irene Cutillo. Y es una epopeya de memoria y compromiso.
El libro surgió de una manera orgánica y humana, a partir de intercambios casuales en una feria barrial en Buenos Aires. Estas conversaciones, que rescataron fragmentos de vivencias personales, se transformaron en una narrativa que entrelaza la historia política y social de Chile con la memoria íntima de una generación que se enamoró, más allá de las fronteras geográficas, del Chile que nacía al calor de los proyectos de cambio social existentes antes del quiebre de la democracia en 1973.
La obra no es ni pretende ser un tratado académico frío, sino una “nostálgica epopeya” que aborda desde el testimonio vital el ascenso y la caída del proyecto de la Unidad Popular bajo Salvador Allende, culminando en el Golpe de Estado de Augusto Pinochet.
Con una extensión breve, Irene Cutillo logra condensar relatos de juventud, riesgo, coraje y militancia, rescatando el espíritu de una época marcada por ideales de justicia social y humanidad.
Lo más destacable de “El Chile de Antes” es su enfoque, que podría caracterizarse como una humanización de la historia. A diferencia de los libros de historia política tradicional, Cutillo usa su capacidad de observación para imprimirle al relato un tono sensible y profundamente humano. Se percibe la mirada de alguien que entiende el valor de la vida y el peso de la pérdida.
Asimismo, es valorable el esfuerzo de la autora para proponer el libro como una herramienta de transmisión y puente intergeneracional. Su intención es evidente: recordar a las viejas y nuevas generaciones que hubo, y puede volver a haber, tiempos más justos. Es, en esencia, un antídoto contra el olvido.
El libro no se estructura como una crónica lineal de hechos políticos y sociales, sino como una colección de memorias personales que tienen como eje central su experiencia como médica argentina que viajó a Chile durante el Gobierno de la Unidad Popular y colaboró como profesional en un centro de salud emplazado en un territorio popular.
Un punto central en el relato de Cutillo es su decisión de instalarse en Chile atraída por las transformaciones que se estaban produciendo en áreas fundamentales como la salud, la educación y la producción. Narra este período desde la perspectiva de una joven profesional que llega hasta un país en plena ebullición. Estos episodios destacan por el ambiente de entusiasmo y compromiso colectivo; y la labor médica como herramienta de transformación social, integrándose al sistema de salud público que buscaba democratizar el acceso a la atención médica.
De sus páginas fluye el contraste entre la esperanza y la violencia. Los episodios más desgarradores, aunque narrados con una sensibilidad contenida, se centran en la vivencia directa de la ruptura. El relato no solo observa la historia desde afuera: al haber estado inmersa en la sociedad chilena de la época, la autora narra la vivencia de 1973 no como un dato histórico, sino como el fin de un mundo. Y la observación vivencial de la emergencia de la desarticulación social, el miedo y la violencia institucionalizada.
Se le ha definido como un “cofre de recuerdos”. Al ser un libro surgido de diálogos, destacan los pasajes que funcionan como historias cotidianas, silenciadas o distorsionadas por la narrativa autoritaria. El acto de “abrir el cofre” de la memoria funciona como un episodio meta–narrativo: la autora recupera no solo su voz, sino también las voces de aquellos con quienes compartió ese tiempo.
¿Por qué estos episodios son relevantes? Lo que destaca es la mirada de la “extranjera comprometida” con el destino de Chile. Cutillo escribe desde un lugar de pertenencia afectiva, pero manteniendo la distancia de quien viene de otro proceso político complejo como Argentina. Esto permite que el libro funcione como un testimonio de coherencia, donde la autora asume la responsabilidad de preservar la memoria de un proceso que ella vio nacer y ser destruido.
Irene Cutillo, quien ya había explorado las complejidades políticas en Argentina con su obra “Historias Gorilas”, demuestra aquí una madurez narrativa al conectar su propia historia familiar y su sensibilidad social con el quiebre institucional chileno.
Es una lectura imprescindible para quienes buscan entender el impacto emocional y social de la dictadura chilena fuera de las cifras macroeconómicas o el análisis puramente técnico o politológico. Es un libro que invita a la reflexión sobre el compromiso político y social, y la coherencia histórica, escrito con la honestidad de alguien que, habiendo vivido de cerca las turbulencias de América Latina, elige usar su voz para preservar la memoria colectiva.