Por América Antilao
En diversos grupos de WhatsApp anda dando vueltas un video de Tomás Mosciatti, con esa voz que todos conocemos, diciendo que pagamos un “sobreprecio gigantesco” por la bencina. Que ENAP es una “máquina recaudadora oculta”.
El contenido ha abierto la discusión. Unos alegan contra ENAP, otros mandan audios enojados. Hasta que alguien de algún grupo, que sabe de números, se dio el trabajo de explicar con calma. Yo guardé esa explicación, la repasé con lápiz y papel, y la comparto aquí. Porque la cosa es que la clase del video está equivocada. Y cuando el que habla fuerte se equivoca, el error corre más rápido que la verdad.
La feria del mundo
Uno se da cuenta en la feria. Cuando escasea la papa, la papa sube en todos los puestos. Nadie le pregunta al puestero por qué. Con la bencina pasa igual, pero la feria es el mundo.
Chile no tiene petróleo: lo compra afuera. Entonces el precio de acá es lo que cuesta traerlo. Eso se llama paridad de importación. ENAP la publica todas las semanas y cualquiera la puede mirar. No es trampa: es una pizarra a la vista.
¿Y qué tenemos que ver con una refinería de Estados Unidos? Muchos preguntan lo mismo. Imaginemos que se quema el molino grande de la zona. La harina sube en todos los almacenes, no solo en uno. En junio se echó a perder una refinería importante, la Trainer, y refinar salió más caro en el mundo entero. Ese mismo hecho que el video presenta como estafa es el que explica que ENAP ganara más. Porque ENAP refina. Las dos quejas del video de Tomás se anulan solas.
La cuenta con lápiz y papel
La cuenta que nos mostraron es simple. ENAP ganó 579 millones de dólares en el semestre y vendió 6 mil millones de litros. Dividir da unos 90 pesos por litro. Y menos, porque una parte la ganó afuera de Chile. Ahora la pregunta es, si ENAP no existiera ¿bajaría la bencina? La respuesta es no. Costaría lo mismo, porque el precio lo pone la feria del mundo. Y esos 90 pesos se los llevarían refinerías de Texas o de Asia. Hoy quedan en Chile: Hacienda va a retirar 593 millones de dólares, más 100 millones en impuestos.
¿Y la «máquina recaudadora oculta»? Ahí don Tomás tiene media razón, pero al revés. Eso también nos lo aclararon. Por la caja de ENAP sí pasa un impuesto grande. Cuando ENAP hace la primera venta, cobra el impuesto específico y se lo entrega entero a la Tesorería. Así lo manda una ley que existe desde 1986. Esa plata nunca fue de ENAP. Y de oculta no tiene nada: de cada 100 pesos que pagas en la bencinera, como 46 se van en impuestos, entre el IVA y el específico. Casi la mitad del litro. Como siete veces lo que gana ENAP.
Lo que se cuida y lo que se deja solo
No es por ser pesada, pero aquí viene lo que me duele. ENAP funciona porque la pensaron y la cuidan. Tiene su pizarra de precios publicada, su directorio y a Hacienda detrás. Y cuando le va bien, el país cosecha. Así se trata lo que Chile considera importante. ¿Y el campo? Al campo nadie le diseñó nada. La señora que vende su avena y el vecino que entrega su trigo acá en Perquenco venden sin pizarra, sin contrato, a un solo comprador que pone el precio que quiere y lo avisa después de la siembra. El productor mapuche y el no mapuche venden al mismo precio malo. La distorsión no pregunta apellidos. Y de eso no circulan videos.
Por eso quiero hacer una invitación, con todo respeto. Ministro Campos: vaya a ver cómo funciona ENAP. Ni siquiera tiene que viajar: ambos están en Santiago. Llame a los directores y pídales que le expliquen. Cómo se arma una pizarra de precios que se publica cada semana. Cómo se cuida una empresa para que el país coseche. Y después haga lo mismo con el campo. No le estamos pidiendo plata. Le estamos pidiendo que copie lo que a Chile ya le funciona. El manual está en el edificio de al lado.
A quién sirve la confusión
Entonces uno se pregunta: ¿a quién le sirve una clase equivocada? Mientras el país pelea con ENAP —que no es el problema—, nadie mira al que sí pone precios a su arbitrio en el campo. La rabia de la gente es valiosa y no alcanza para todo. Si la gastan en el blanco equivocado, el comprador único queda tranquilo. El ruido lo protege.
Antes de compartir, revisa
En el campo aprendimos a no pelear a gritos lo que se puede revisar. Yo no soy experta en combustibles y no necesito serlo: los números están publicados, con fuente. En mi grupo alguien se dio el trabajo de revisar antes de enojarse, y la conversación cambió. Esa es la costumbre que hay que contagiar: antes de reenviar un video, revisar.
Y le dejo una última pregunta, para pensarla con el mate. Si a ENAP la hubieran tratado como a La Araucanía — sin diseño, sin cuidado, cada uno arreglándoselas solo — ¿tendría Chile bencina hoy, con la guerra encareciendo el petróleo en el mundo entero? Yo creo que no. Estaríamos haciendo fila con bidones.
Ahora demos vuelta la pregunta. Si al campo lo hubieran cuidado como a ENAP, La Araucanía no sería la región más pobre de Chile. Y mi pueblo no habría tenido que ponerle nombre a lo que ve hace generaciones: extractivismo. Hoy ya sabemos decirlo con todas sus letras: extracción de renta. La riqueza sale, el precio lo pone otro, y acá queda el trabajo sin la ganancia. Eso no fue destino. Fue abandono. Y tendría que darnos vergüenza a todos, porque pasó delante de todos. El combustible lo cuidaron a tiempo. La comida y el campo todavía estamos a tiempo de cuidarlos. Compártelo con tu vecina, sobre todo si le llegó el video. Soy América Antilao, de Perquenco.