Por Pedro Herrera, Analista Mapuche | OPINIÓN
El mundo ya no se mueve país por país, sino mediante bloques que concentran población, mercados, tecnología y finanzas. El BRICS reúne once Estados y cerca de 4.000 millones de habitantes, casi la mitad de la humanidad. Genera más de un tercio del PIB mundial por paridad de poder adquisitivo y combina industria, energía, alimentos y minerales.
Su poder también es financiero. El Nuevo Banco de Desarrollo posee US$100.000 millones de capital autorizado y su mecanismo de reservas compromete una cifra similar. Impulsa créditos en monedas locales y nuevos sistemas de pago para reducir la dependencia del dólar, aunque no posee una moneda común.
Al norte opera el T-MEC, sucesor del NAFTA. Estados Unidos, México y Canadá reúnen más de 510 millones de personas y una economía cercana a US$31 billones. El comercio estadounidense con sus dos socios alcanzó US$1,8 billones en 2022. Sus cadenas integran industria, energía, agricultura, finanzas y servicios digitales. También actúan la Unión Europea, RCEP, CPTPP, Mercosur y el área comercial africana, defendiendo mercados, rutas y tecnologías.
Aunque estos bloques se confrontan entre sí, continúan haciendo negocios. Las guerras y sanciones no eliminan el comercio: modifican sus rutas. Hoy compiten por minerales críticos, semiconductores, satélites, centros de datos, inteligencia artificial y el control de la información.
¿Qué buscan en Sudamérica? Alimentos, cobre, litio, petróleo, tierras productivas, puertos y corredores entre el Pacífico y el Atlántico. También consumidores de vehículos, maquinaria, medicamentos y tecnología. La oportunidad es enorme, pero también el riesgo de seguir entregando materias primas para comprar productos con mayor valor agregado.
El kimün mapuche permite interpretar estas tendencias desde otra orientación. Mirar hacia el Puel Mapu, donde nace el sol, y recordar un Wallmapu articulado de océano a océano significa pensar horizontalmente y negociar desde el territorio sin que aquello sea interpretado como que somos superior a oriente.
A Marcelo Salas Melinao y Ximena Lincolao Pilquian por mencionar a dos referentes mapuche los vimos recorrer esos caminos. Uno las emprendió al Este mientras que la segunda arribó al Norte con 500 mil pesos de la época de hace 30 años: por caminos diferentes, desde limitaciones económicas y raíces de un pueblo que conservó poder durante siglos y luego fue humillado, transformaron capacidades en patrimonio e influencia. La lección colectiva es organizar nuestras riquezas prescindiendo de amos, comprender las necesidades y decidir cuánto valor debe permanecer en Wallmapu.