Por Anacleto | OPINIÓN
Jeannette Jara tiene títulos, diplomas, discurso social y un relato pulido: hija del pueblo, criada en Conchalí, “sé lo que es no tener”. Perfecto. Pero gobernar no es convertir tu biografía en política pública
Propone que Chile crezca por “demanda interna”. ¿La receta? Que todos vayamos al mall como si fuera acto cívico. Mientras más compres, más patriota. Una especie de lunes popular de retail, con tarjeta cargada y esperanza subsidiada.
¿Y si no hay inversión? ¿Si no hay productividad? No importa. Lo esencial es que el pueblo ande con bolsas.
Ofrece un “salario vital” de $750.000. ¿Y el financiamiento? Nadie lo explica. Mientras tanto, la señora Juanita va a la feria con su nuevo sueldo, compra lechuga a $1.800 y pan a precio de queso brie. En su discurso todo sube, menos las consecuencias.
Habla de justicia social, pero no queda claro si conviene endeudarse esperando el perdonazo o pagar puntual y quedar como el tonto útil del sistema. No es justicia: es marketing político con filtro de equidad.
Cuando le preguntaron por Cuba, dijo: “No es dictadura, es una democracia distinta”. Distinta, claro: como un partido donde el árbitro es del equipo local y si reclamas, te echan por falta de espíritu revolucionario.
Dice que no es candidata del PC, pero aparece abrazada con embajadores de Cuba, China y Nicaragua. Es como decir que no eres de Colo Colo, pero celebras los goles con la Garra Blanca.
Y critica al gobierno del que fue ministra. Firmó leyes, impulsó reformas, dio entrevistas como vocera. Hoy opina como si hubiera estado en la galería y no en la cancha. Y lo peor: cree que nadie se dio cuenta.
Su imagen es cuidada, su tono amable, su estilo moderado. Pero no confundir forma con fondo. Tiene títulos, pero no ideas nuevas. Tiene discurso, pero no ejecución. Tiene historia personal, pero no proyecto propio. Y sin eso, en política, no alcanza.
Porque gobernar no es repetir “dignidad” como comodín. Es mirar números, tomar decisiones difíciles y asumir los costos.
Y ahí, Jeannette no da el ancho.