Por Pedro Herrera | OPINIÓN
Hay momentos en que el deporte permite mirar nuestra historia desde otro lugar. Los recientes Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 dejaron una señal que merece ser observada con atención: atletas de origen mapuche volvieron a ocupar un lugar en el podio representando a Chile, demostrando que la identidad, la disciplina y el alto rendimiento pueden encontrarse en un mismo camino.
Desde Osorno, la organización cultural, deportiva y de instrucción educacional mapuche Weliwenche quiere expresar su orgullo por Fabián Huaiquimán , Daniela Colilef y Bárbara Huaiquimán , exponentes a quienes reconocemos por sus resultados en estos Juegos. Fabián Huaiquimán conquistó el oro en karate kumite -84 kg., mientras Bárbara Huaiquimán obtuvo el bronce en -61 kg.
Estos resultados pueden ser una invitación al ñowütun: envalentonarse, convencerse de que también podemos estar allí, en los espacios donde se exige preparación física, concentración, disciplina y capacidad para enfrentar al adversario. No como una excepción, sino como una posibilidad concreta para nuevas generaciones.
El afafan, ese júbilo que acompaña la celebración, debe transformarse también en newentun, fuerza colectiva. Porque cada medalla individual puede convertirse en una señal para muchos jóvenes que practican atletismo, karate, ciclismo, canotaje, lucha, fútbol, básquetbol, artes marciales y tantas otras disciplinas.
La historia reciente entrega otros nombres. Hugo Catrileo , maratonista mapuche de Nueva Imperial, obtuvo plata en los Juegos Panamericanos Santiago 2023 y posteriormente representó a Chile en los Juegos Olímpicos de París 2024. También existen registros de numerosos deportistas mapuche destacados en disciplinas como judo, lucha olímpica, canotaje, boxeo, ciclismo, natación y tenis paralímpico.
Desde Osorno también miramos a Carolina Llancar, joven karateca que alcanzó la clasificación al Mundial de Karate Shitoryu WSKF de Yokohama, Japón, después de obtener, entre otros resultados, oro en el Panamericano Shitokai de Miami. Su trayectoria, junto a la participación señalada de Alejandro Lemunao , demuestra que el camino internacional también puede comenzar desde nuestros territorios.
En Weliwenche revitalizamos el deporte ancestral mediante la práctica del Palín, comprendido como juego colectivo del Kollellaulliñ mapuche, recuperando una concepción del atleta que desafía sus capacidades físicas, mentales y espirituales.
Por eso celebramos estos triunfos. No solamente por las medallas, sino por lo que pueden provocar en quienes todavía no se atreven a competir.
Que el ñowütun despierte nuevas voluntades, que el afafan celebre cada avance y que el newentun nos permita comprender que cuando uno de los nuestros entra al campo de competencia, también abre una puerta para muchos más.
El mundo tiene innumerables competencias. De seguro volveremos a encontrarnos con atletas provenientes de un origen milenario: el pueblo mapuche.